FUNDELEC y la Solidaridad Internacional
Haití: la primera república negra del mundo y la primera república de nuestra América
El 12 de enero de 2010, un devastador terremoto sacudió Haití, cobrándose la vida de más de 200 mil personas. La patria de Toussaint Louverture, figura central de la independencia haitiana, quedó devastada. Los servicios públicos de electricidad y agua potable colapsaron. El pueblo de Haití necesitaba el apoyo solidario de los pueblos del mundo, especialmente de América Latina y el Caribe.
El Comandante Chávez, recordando la ayuda que el presidente de Haití, Alexandre Pétion, brindó al Libertador Simón Bolívar entre 1815 y 1818 para continuar la lucha por la independencia de la América meridional, no dudó en enviar inmediatamente ayuda de emergencia. Esta incluyó alimentos, agua, ropa, equipos médicos y de rescate, maquinaria pesada y suministros vitales como combustible y medicamentos. Además, se estableció un centro de acopio para la recolección de donaciones ciudadanas y se habilitaron corredores aéreos y marítimos para el transporte de asistencia.
Bolivia, la predilecta del Libertador
La naturaleza se mostró implacable nuevamente cuando el fenómeno de El Niño azotó Bolivia, la tierra de Tomás Katari, Túpac Katari y Juana Azurduy, a quien el Libertador llamó «la hija predilecta» en una carta de 1827 dirigida a Antonio José de Sucre. Esta frase fue adoptada por el Comandante Hugo Chávez cada vez que se refería al país andino.
La solidaridad no se hizo esperar. En noviembre de 2010, la brigada de Fundelec, cargada de esperanza y deseos de ayudar al pueblo hermano, viajó al Estado Plurinacional de Bolivia para instalar sistemas solares fotovoltaicos y potabilizadoras de agua con energía solar. Así, nuestra bandera solidaria ondeó en los Andes suramericanos, sembrando luz y esperanza en el pueblo boliviano, afectado por las secuelas del fenómeno de El Niño.
República Árabe Saharaui Democrática y el Frente Polisario
La inmensidad de los océanos no detendría la solidaridad de la República Bolivariana de Venezuela. Desde 2004, el Presidente Chávez afirmaba:
Venezuela, a partir de hoy, levantará su voz al mundo para apoyar la causa del pueblo saharaui y pedir al gobierno de Marruecos que cumpla las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Desplegaremos toda una ofensiva a nivel internacional en América Latina, en África, en los países de la OPEP, en Asia, con nuestros amigos del mundo, para evitar que vuelvan a resonar los tableteos de ametralladora y los cañones de la guerra en el Sahara Occidental. Queremos paz para el mundo, pero la paz tiene que estar amparada en la justicia. No es una paz secuestrada por muros, minas antipersonales y tropas de ocupación. Hay que seguir diciendo no al imperialismo y no al colonialismo.
— Presidente Hugo Chávez
El Comandante eterno anunció que el ministro de Energía y Minas visitaría pronto la República Árabe Saharaui «para darle forma a una serie de ideas que venimos trabajando desde hace algunos meses con el embajador aquí en Caracas, relacionadas con la cooperación económica y social, porque hay miles de personas viviendo en carpas desde hace treinta años, sin agua, casi sin alimentos». Aseguró que se haría un aporte humanitario, «porque debemos recordar que estamos creando un Fondo Humanitario Internacional, y ya que el mundo no ha dado respuesta directa a la propuesta venezolana formulada hace unos años en la Cumbre del Milenio, nosotros, humildemente, lo estamos creando para cooperar no sólo con recursos financieros, sino con alimentos, materiales de construcción, para edificar escuelas y viviendas.»
Parte de esa ayuda para el pueblo saharaui fue asignada al equipo de Fundelec, que preparó sistemas solares híbridos y potabilizadores para instalar en los campos de refugiados en la frontera con Argelia. Por razones de seguridad y problemas de índole internacional, nuestra brigada solidaria no pudo estar presente físicamente en la instalación, pero suministró desde Venezuela todos los equipos y la información técnica necesaria para su montaje, operación y mantenimiento. Muchas de estas instalaciones aún operan y han servido para consolidar las comunidades de refugiados que luchan por sobrevivir bajo el asedio del colonizador.
Herencia solidaria
Nuestra solidaridad no ha sido simplemente un argumento diplomático; se fundamenta en el principio de solidaridad del Libertador Simón Bolívar, que trascendió la retórica para convertirse en una doctrina de acción internacional. Su visión se materializó en la convocatoria al Congreso Anfictiónico de Panamá (1826), un audaz intento de crear una confederación de repúblicas hermanas frente a las amenazas de la Santa Alianza y el expansionismo de potencias extra hemisféricas. Para Bolívar, la solidaridad era una estrategia de supervivencia colectiva: la unión política y militar era el mecanismo viable para garantizar la soberanía recién conquistada y forjar un polo de poder autónomo en el continente.
Siglos después, el Comandante Hugo Chávez se erigió como heredero político de aquel ideal bolivariano, reinterpretando la solidaridad para el siglo XXI bajo el paradigma del «internacionalismo del Sur». Su estrategia se materializó mediante instrumentos de integración energética como Petrocaribe, y la creación de mecanismos alternativos como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR). La solidaridad del pueblo chavista y bolivariano es un sentimiento cristiano y una herramienta de diplomacia diseñada para ayudar a los pueblos del mundo, promover un orden multipolar y tejer redes de cooperación Sur-Sur basadas en la complementariedad y la asistencia mutua.
«La solidaridad y el apoyo de Venezuela con los pueblos del mundo siempre han estado y estarán presentes en cualquier circunstancia. En los momentos más difíciles, tendrán la mano amiga de los venezolanos y las venezolanas».
— Presidente Nicolás Maduro
Desde Fundelec, siempre estaremos preparados para levantar esas banderas de solidaridad y seguir «sembrando luz» en nombre de nuestro pueblo y gobierno, en cualquier lugar del mundo donde sea necesario.
